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Puigdemont, terror en Halloween

¿Qué hiciste el pasado 31 de octubre? ¿Te disfrazaste de vampiro? ¿De bruja sexy? ¿De bombero torero? Yo me quedé en casa haciendo algo terrorífico, escalofriante, espeluznante, aterrador: ver la declaración en directo desde Bruselas de Puigdemont.

Por si has estado viviendo en un zulo todo este tiempo, te hago un resumen rápido. Después de la aplicación del artículo 155 de la Constitución a Cataluña, el President depuesto huyó rápidamente a Bruselas y dio una rueda de prensa para explicar por qué se había desplazado hasta la capital belga y cuáles eran sus planes. Las primeras frases las dedicó a adelantar que haría la declaración en tres lenguas (catalán, español y francés) porque quería ser muy preciso, y que después respondería preguntas en inglés. Además, prometió que se facilitaría posteriormente una versión en inglés de su discurso, aunque no especificó si mediante interpretación o por otro medio.

En todo caso, te voy a explicar en las próximas líneas por qué no debes utilizar varias lenguas cuando hables en público por mucho que hayas preparado el discurso.

Primero, porque es un jaleo. El cambio de lengua supone un esfuerzo cognitivo que el público quizás no esté dispuesto a asumir. Es una forma de conseguir que el oyente desconecte en aquellas partes que no entiende o que entiende peor. Además, si el acto está cubierto por los medios de comunicación, olvídate. Time is money. Ir cambiando de lengua cada minuto y medio exaspera al periodista que tiene que sacar titulares como churros de tus declaraciones. En definitiva, ralentiza el flujo de información. De hecho, muchos medios no supieron cómo gestionar la declaración. En Espejo Público directamente interpretaba uno de los colaboradores apuntado por los demás tertulianos. Espeluznante.

Si, para más inri, hay servicio de interpretación, pronunciar un discurso en varias lenguas no tiene ningún sentido. El cambio de lengua supone que se tendrá que poner en marcha un sistema de relés, o relevos, en el que unos intérpretes escucharán la versión traducida por otro compañero para emitir su prestación. Una especie de teléfono escacharrado que puede llevar a retrasos en la transmisión del mensaje y a malos entendidos.

Segundo, lo que hizo Puigdemont el día 31 es un error porque es muy difícil dominar tres lenguas y, de hecho, dicen las malas lenguas que algún periodista francés espetó un ¡hable en español! al cabo de las primeras palabras en francés. Si se sabe que habrá servicio de interpretación, es mejor expresarse en la lengua propia, en la materna, en la que uno se siente más cómodo y en la que pueda hablar libremente sin tener que leer. Leer es lo peor: si el público asistente entiende la lengua, la monotonía a la que tiende un orador que lee termina por dormir al oyente. Si no entiende la lengua y el mensaje tiene que pasar por un intérprete, es horroroso. La escrituralidad tiene unas estructuras muy difíciles de reproducir de manera natural en un discurso oral. Hay subordinadas que se insertan muy difícilmente en la interpretación. Quedará un discurso entrecortado y poco inteligible.

Tercero, porque es innecesario. Si igualmente el discurso se va a interpretar, ¿por qué no hacerlo directamente en una lengua? Además, Puigdemont pretende defender la internacionalidad de Cataluña y, por tanto, de su lengua. ¿Qué mejor que hacer una rueda de prensa íntegramente en catalán? Igualmente habían contratado los servicios de un intérprete al inglés, los medios no catalanes podían haber tirado de esa lengua.

En mi opinión, el motivo por el que Puigdemont eligió hablar en tres lenguas se debe a un conflicto de imagen y marketing. Esto me lo estoy inventando y es pura especulación.

Seguramente en Bruselas no hubiera intérprete catalán-inglés disponible, porque es una combinación lingüística complicada de encontrar fuera de España. La opción más sencilla habría sido hablar en español con interpretación español-inglés. Esto habría sido impopular y criticado entre los independentistas. Tendría poco sentido utilizar la lengua de aquel que se ha identificado como enemigo u oponente en el conflicto.

Entonces, descartados el español y el catalán, solo quedaba el francés. Pero claro, una cosa es leer unas cuantas frases en francés o contestar a unas cuantas preguntas pactadas en una entrevista y otra cascarse una rueda de prensa completa en la lengua de Voltaire, porque, al parecer, el francés de Puigdemont no es muy bueno, a juzgar por los comentarios de los periodistas franceses.

¿A qué solución creativa llegó pues el equipo del President? Rueda de prensa en tres idiomas y andando, que es gerundio. No se daba especial relevancia al español, se utilizaba el catalán y se ponía al nivel de las otras dos lenguas europeas y los problemas con el francés quedaban diluidos y disimulados entre el español y el catalán.

¿A ti que te parece? ¿Suscribes mi teoría? ¿Por qué crees que Puigdemont decidió dar la rueda de prensa en tres lenguas?

 

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Los superintensivos de Lapiedrarosetta

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